Pobreza, indigencia y trabajo formal.

This post has already been read 26 times!

Un indigente jamás tendrá un empleo formal con la actual legislación (09/2017) en la República Argentina. Solo algunos pobres un empleo registrado. Pero muchos que apenas llegan al salario mínimo vital y móvil alcanzaran dicho estatus.

Toda persona dispuesta a trabajar en sociedad con el fin de satisfacer sus necesidades básicas o bien al efecto de hacer su aporte en beneficio de la comunidad en la que habita se basa en un intercambio de riqueza, el que se llevada adelante por la monetización del mismo.

La principal barrera que limita el cambio está basada en un problema cultural que se explica al pretender considerar que la forma puede modificar los hechos en todos los casos.

Un trabajador que en la actualidad con su capacidad de producción en forma individual o colectiva no puede llegar a obtener un ingreso superior a la indigencia, es imposible que sea incorporado a la economía formal toda vez que su riqueza monetizada no alcanza niveles que permitan hacerlo. Aquel que con su trabajo se lleve a su hogar a lo largo del mes la suma equivalente a la indigencia no duplicara la riqueza que genera por el simple hecho de registrarse su empleo en el sistema actual.

Si el rango de riqueza se encuentra entre el monto del salario mínimo vital y el doble de este, se puede decir que aquello que se encuentren en la línea superior al doble pueden estar en condiciones de ser registrados. La inclusión de estos últimos en el marco de la legislación laboral implica que el 50% de la riqueza que generan pasaran a formar parte de un fondo de beneficios diferidos comprendido por conceptos que se encuentran definidos como las grandes conquistas de los trabajadores.

En el caso de tratarse de trabajadores cuyo esfuerzo permite recibir como contribución el equivalente a un ingreso igual y hasta el doble del monto que le permite salir de la pobreza tendrá una franja importante que se mantendrá en la informalidad, un primer umbral de formalidad que se alcanza al llegar al doble del SVM. Desde este umbral en adelante existen las posibilidades de contar con un empleo formal entregando el beneficio actual fruto de su trabajo para la atención de las conquistas que significan: aguinaldo, vacaciones, licencia por enfermedad, atención médica, jubilación entre las más importantes.

Tal como mencionamos al principio la reforma cultural que se debe encarar es la de comprender que las conquistas son siempre financiadas por los trabajadores y que son sus posibilidades de generar riqueza las que le permiten pertenecer al sistema formal de empleo, o ser excluido de este.

La frase que define este concepto como problema cultural se manifiesta toda vez que escuchamos la frase ¨un trabajador le cuesta al empleador el doble de lo que este se lleva de bolsillo¨. Mientras que la realidad es lo contrario toda vez que será el empleado el que debe generar riqueza en un 100% más de aquello que lleve a su casa para estar dentro de una organización productiva en cumplimiento de las normas vigentes.

La manifestación más clara de este fenómeno es visible en la importante cantidad de empleados encubiertos bajo la forma de monotributistas.

Si observamos la tabla de monotributo podemos ver como a medida que se incrementa la capacidad de generar riqueza se reduce el impacto del aporte. Esto hace que quienes más habilidades tienen más razones pueden tener de mantenerse en bajo esta forma de trabajo.

Modificar la legislación laboral implica reconocer derechos, e instrumentar las soluciones para que estos se contemplen de tal manera que sea el perfil del trabajador en forma individual el que se califique.

Para visualizar estos cambios las alícuotas de las aseguradoras de riesgo deben estar individualizadas por riesgo de cada trabajador y no de la empresa. En la actualidad el sistema obliga a quienes no sufren accidentes a generar la riqueza necesaria para cubrir la no producción de aquel que si lo padece. Al cambiarse el método será beneficiado el trabajador que se cuide de los potenciales accidentes quién vera lo beneficios de esta actitud.

Por otra parte este mismo indicador mostrará ante potenciales empleadores su conducta con respecto a la siniestralidad. Su derecho a contar con todos los elementos de seguridad será más que custodiada por estos.

La legislación laboral no debe ser modificada para precarizar el empleo, sino para que el empleado obtenga su libertad de elección de mecanismos para financiar sus derechos sin que los mismos se vean afectados por la acciones de terceros.

 

Fundacion Autor