La construcción colectiva exige valorar las instituciones-

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No podemos esperar la integración del territorio sin el compromiso de sus habitantes con sus instituciones.

Los sistemas YO YO son propios de países donde el crecimiento no ha podido convertirse en desarrollo.
Yo tengo medicina prepaga, yo llevo a mis hijos a una escuela privada, yo vivo en un country, yo ahorro para mi jubilación.
Cuando hemos de destacar los elementos que hacen a un determinado país como desarrollado lo hacemos marcando su seguridad pública, su sistema educativo, la calidad de sus servicios universales de salud, el cuidado por los mayores.
En todos los casos sus ciudadanos dicen nuestro servicio de salud, nuestro sistema jubilatorio, nuestra asistencia social, nuestra seguridad.
En el resto de los países donde el desarrollo no se encuentra presente la expresión nuestro se reemplaza por mí.
En los no desarrollados cada uno se da en función de su capacidad de pago los servicios de educación, salud, e incluso los de seguridad y retiro.
Suele confundirse al crecimiento económico con desarrollo, en muchas oportunidades por el hecho de que al crecer son más los que pueden mejorar su educación, su salud o su seguridad.
Siempre sujeto a su esfuerzo individual, pero no por la acción colectiva de sus miembros.
En el caso de Argentina se puede evidenciar rápidamente que Salud, Educación y Seguridad si bien se imparten por parte del ESTADO, muestran una calidad tan baja que cada uno de los habitantes trata de brindarse los mismos en forma individual, generando una doble imposición para todos ellos.
Los que pueden hacer un aporte marginal tienen la educación, la salud y la seguridad que pueden pagarse.
Esta acción que el Estado alienta con una mala calidad de servicios públicos, retroalimenta aún más la pérdida de valor de los servicios para aquellos que no pueden pagarse uno propio.
Transformar una sociedad Yo Yo es fundamental para lograr la integración del hombre con su territorio, y así convertirlo en una verdadera Nación.