Necesariamente hay que cambiar. En principio el miedo al cambio.

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La principal limitante que tienen los procesos de mejora es el miedo al cambio. Aún en los casos en los que la situación es evidentemente mala, la sociedad teme echar mano al asunto para cambiar los resultados. Una de las razones principales para que ello se de, está en el simple hecho de que los cambios que se proponen no nacen de la sociedad que los ha de llevar adelante. Otra de ellas es que la propuesta de cambio acotada a una región recibe a menudo la crítica de otra, lo que genera la duda entre los miembros originarios.
En el pasado donde las comunicaciones entre las distintas regiones era escasa y por cierto sumamente lenta, los cambios que cada una de ellas se planteaban para mejorar estaban sustentados en sus propias capacidades y las respectivas posibilidades de afrontar estos desafíos.
Hoy las comunicaciones nos acercan y aún no hemos tomado el beneficio de ello, sino más bien que ha resultado en una declinación de las bases del desarrollo.
Los gobiernos en sus distintos niveles toman decisiones ajustadas a los promedios de los territorios. Pero en estos mismos territorios hay situaciones de una disparidad sorprendenteLa falta de autonomía de los territorios menores constituye una de las mayores limitantes que tiene el desarrollo.
Cuanto menor es la autonomía mayor es la posibilidad que los cambios se traduzcan en fracasos.
Esta serie de frustraciones que viven estos territorios fortalecen la idea en sus habitantes de que no son capaces de salir adelante.
Claro está que quienes te venden las propuestas de mejora no ponen en letra chica las serias limitantes para que tu vecindad obtenga los beneficios.
Así cuando las regiones más pequeñas reciben las propuestas se entusiasman ya que en todos los casos la mejora propuesta es al menos impensada para ellos.
Una mejora para el promedio del sistema no significa que todas estarán en aquel nivel. La magia de los números de desvanece con la realidad de los recursos.

La salud, la educación, la seguridad se sostiene con personas que llevan adelante una actividad, que también requiere de partes proporcionales casi exactas de distintas competencias profesionales.
Tal como sucede en la repostería las proporciones marcan el éxito de la receta. No hay forma de obtener el beneficio esperado en ausencia total o parcial de alguno de sus elementos.
En este mismo sentido las recetas que llegan a las regiones más pequeñas no contemplan la posibilidad de contar con todos los elementos que la misma requiere para su elaboración. Incluso no se mencionan opciones de recambio que permitan ajustar la misma a las posibilidades existentes.
Estamos seguros de que si a la región más débil y pequeña se le otorga el derecho de la libertad de elegir sus soluciones y la obligación de que estas generen una mejora, lo harán con más éxito que cuando se le imponen formulas.
Nuestra Fundación Indecon anhela que las regiones tengan su autonomía y que las relaciones con otras estén basadas en las mejoras alcanzadas de manera proporcional, dejando de lado los valores nominales.